Una sesión pensada para ella y junto a ella.
Cuando una persona viene con ilusión, ideas y ganas de hacer algo diferente, el trabajo se disfruta el doble.
Eso fue exactamente lo que pasó con Rocío Gómez. Desde el principio tuvimos claro que esta no iba a ser la típica sesión corporativa. Queríamos crear imágenes con personalidad, divertidas, frescas y llenas de color, que reflejaran quién es y cómo comunica con sus clientes.
Antes de sacar la cámara siempre hablamos. Mucho.
Qué quieres transmitir, quién es tu cliente ideal, dónde van a ir las fotografías, qué colores te representan… Todo eso nos ayuda a preparar una sesión que tenga sentido.
Con Rocío queríamos alejarnos de la típica imagen corporativa seria. Buscábamos fotografías alegres, con fuerza y con un punto creativo, igual que su forma de comunicar.
Y creemos que lo conseguimos.
El atrezo en una sesión de marca personal: cuando cada detalle cuenta
Uno de los elementos de atrezzo que más ilusión nos hacía preparar eran los post-its y las letras de colores ya que estos representan muy bien el trabajo de Rocío: ideas, capítulos, correcciones, anotaciones, recordatorios, palabras, muchas palabras… todo ese proceso creativo que hay detrás de un libro.
La idea inicial era utilizar post-its normales, pero durante la planificación vimos que, visualmente, funcionarían mucho mejor si eran mucho más grandes.
Fue una de esas decisiones que marcan la diferencia. Los post-its gigantes aportaban fuerza a la composición, llenaban el espacio de color y hacían que el mensaje se entendiera de un solo vistazo.
Con los libros ocurrió algo parecido. Forramos ejemplares con portadas de colores lisos para que formasen parte de la composición sin generar ruido visual. Queríamos que todo estuviera en armonía y que ningún elemento robara protagonismo a la imagen.
La dirección durante una sesión de fotos de marca personal
Una de las preguntas que más nos hacen es si hace falta saber posar.
La respuesta siempre es la misma: no.
Durante toda la sesión vamos guiando a la persona que tenemos delante. Indicamos pequeños movimientos, cambiamos la posición de las manos, buscamos diferentes expresiones y adaptamos cada fotografía a su forma de ser.
En el caso de Rocío fue muy fácil trabajar porque es una persona muy expresiva. Sus gestos transmiten cercanía y naturalidad, y eso hizo que las imágenes fluyeran desde el primer momento.
El color también forma parte de tu marca
Antes de hacer una sola fotografía siempre dedicamos tiempo a preparar la sesión.
Con Rocío fue un auténtico trabajo en equipo. Ella llegó con un montón de ideas, referencias e inspiración, y nosotros nos encargamos de asesorarla para que todo tuviera una coherencia visual. Nos gusta escuchar a cada cliente, entender cómo quiere comunicar y aportar nuestra experiencia para conseguir imágenes que realmente representen su negocio.
Cada decisión tenía un objetivo: que cuando alguien entre en su página web o vea sus redes sociales, reconozca al instante su identidad visual.
El resultado de esta sesión de fotografía de marca personal.
La sesión de Rocío es el ejemplo perfecto de cómo las mejores ideas nacen cuando el cliente y el fotógrafo trabajan en la misma dirección.
Ella aportó su esencia, nosotros pusimos nuestra experiencia en fotografía de marca personal, la planificación, la dirección artística y todos esos pequeños detalles que muchas veces pasan desapercibidos, pero que son los que hacen que una imagen funcione.
El resultado es una galería llena de color, creatividad y personalidad. Fotografías pensadas para su página web, sus redes sociales y todos aquellos lugares donde su marca necesita comunicar quién es.
Y eso es exactamente lo que buscamos en cada sesión de marca personal que realizamos en Vita y Olga: crear imágenes que no solo sean bonitas, sino que cuenten una historia y ayuden a conectar con las personas que están al otro lado de la pantalla.