Hace poco estuvimos en Madrid con Renzo Pineda, guitarrista y cantante, trabajando una sesión pensada para reflejar sus diferentes facetas como artista. La idea no era mostrar solo una versión de él, sino abarcar varios matices de su estilo musical dentro de una misma serie de imágenes.
Para eso, planteamos la sesión con diferentes fondos y ambientes, buscando que cada uno aportara una energía distinta sin perder coherencia.
Un punto de partida versátil
Desde el inicio se pensó en una sesión flexible. No queríamos un único escenario, sino varios espacios que ayudaran a contar mejor quién es Renzo como músico.
La guitarra estuvo presente todo el tiempo, pero la intención era que cada fondo aportara algo distinto: una sensación más íntima en algunos momentos y algo más directo o expresivo en otros.
Cambios de ambiente, cambios de energía
A medida que íbamos cambiando de fondo, también cambiaba la actitud frente a la cámara. Eso ayudó a que las fotos no fueran todas iguales, sino que tuvieran diferentes tonos dentro del mismo trabajo.
Colores y coherencia visual
Cada fondo tenía su propio carácter, pero se trabajó una paleta de colores coherente para que la serie no se sintiera dispersa.
Tonos cálidos, fondo negro, fondo rojo, marrones… contrastes suaves y una luz pensada para acompañar, no para dominar la escena.
El resultado
El resultado es una serie de imágenes que muestran distintas caras del mismo artista. No hay una única lectura, sino varias capas que reflejan mejor su identidad musical. Una sesión pensada para que Renzo Pineda se vea como es: un músico con matices, no una sola versión.